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ATENCIÓN A ENFERMOS DE ALZHEIMER. CUIDADOS ESPECIALIZADOS.- LA COMUNICACIÓN-


 

 

Atención a enfermos de Alzheimer

Cuidados Especializados

La Comunicación

-          La comunicación

Una de las principales cosas que hay que hacer ante, no solo un enfermo de Alzheimer, sino ante cualquier persona. Es conocerla, es decir, comunicarnos.

 

¿QUÉ ES LA COMUNICACIÓN?

Es la forma de transmitir información entre dos o varias personas. Para ello necesitamos:

·         Primeramente, un pensamiento que se traduce en palabras y frases. O gestos, para dar sentido a lo comunicado.

·         Un movimiento coordinado de la laringe, de la lengua, del rostro para producir el lenguaje.

Otros elementos que intervienen igualmente en la comunicación son el movimiento de las manos y del cuerpo para producir gestos (por ejemplo: encogerse de hombros);los cambios de voz y expresión que indican el estado de humor del que habla(una sonrisa, una mueca, etc.).

Hay que tener en cuenta tres puntos importantes:

-          La comunicación es bilateral, el enfermo busca comprensión (puede comenzar a ser muy difícil una vez que los trastornos del lenguaje avancen).

-          El interlocutor busca ser entendido por el enfermo y, por otro lado.

-          La comunicación entre las personas no solo es verbal, gestos, miradas, caricias, son igualmente un modo de comunicarse.

Todos los elementos son fundamentales en la comunicación, pero sobre todo con una persona demente.

 

 COMUNICACIÓN Y ATENCION AL PACIENTE GERIATRICO

·         Peculiaridades de la institucionalización

·         Reacciones ante la enfermedad

·         Mecanismos de adaptación ante la enfermedad

·         Relaciones entre el profesional y las personas mayores.

·         Actitud correcta.

La enfermedad constituye una amenaza en si misma que genera una situación de indefensión, tanto en el paciente como en su entorno familiar y social. La tecnocracia en la medicina y la despenalización que acompaña a la masificación de los hospitales, hacen que el paciente se sienta desvalida frente a una situación que no domina.

PECULARIDADES DE LA INSTITUCIONALIZACION

1.       Se produce una amenaza general para la vida, la salud y la integridad laboral.

2.       Aparecen síntomas desagradables como el dolor, la disnea, etc.

3.       Se frustran planes y esperanzas y el enfermo sufre incertidumbre respecto a su presente y su futuro. Las relaciones familiares y el modo de vida del paciente cambian notablemente.

4.       El anciano se encuentra en un medio extraño y desconocido. En su habitación sin dar explicaciones, entran personas cuyas funciones desconoce y cuya conducta a veces no entiende.

5.       Nada mas llegar al hospital se le quietan sus ropas, sus pertenencias (prótesis dentales, auditivas, gafas?) y recibe un pijama y una bata iguales a los de otros pacientes, uniforme que ha de resultar humillante. Se ha de someter a normas establecidas y son otros los que deciden cuando levantarse, comer, dormir o recibir visitas.

Los procedimientos diagnósticos y terapéuticos suelen ser agresivos: pinchazos, sondajes, enemas, dietas especiales, restricción de movimientos, interrupción de sueño a media noche para poner el termómetro o administras un fármaco, etc.

6.       Con frecuencia no se respeta la intimidad durante las exploraciones, la higiene, la realización de las curas o en el baño.

REACCIONES ANTE LA ENFERMDEDAD

En los ancianos la experiencia de la enfermedad y la transición a u nuevo ambiente pueden inducir estados de ansiedad, ira, negación, tristeza, desesperanza, culpa regresión o confusión. La persona pierde el control de su vida y tiene dificultades para resolver sus problemas y tomar decisiones. En su fuero interno puede yacer el miedo a la soledad, a la dependencia, al dolor, a la muerte.

La ansiedad es una respuesta emocional normal a la percepción de una amenaza, sea esta real o imaginaria. La persona siente inquietud, desesperanza e inseguridad, hasta llegar al pánico. Todos estos sentimientos se ven muy influidos por las relaciones con los demás y por la propia personalidad.

Si la ansiedad es muy intensa, la percepción se deforma y la persona sufre. Puede manifestarse con reacciones emocionales, o con reacciones fisiológicas que afecte a las funciones orgánicas (cuadros de somatización), o en forma de quejas interminables y agregación de nuevos síntomas (enfermos hipocondriacos). El enfermo reacciona poniendo en marcha mecanismos de adaptación, que pueden resultar ineficaces si se adaptan comportamientos inadecuados, ya que estos dificultan a veces la búsqueda de ayuda, aunque sirven para conservan el equilibrio psicológico.

Si el enfermo esta muy deteriorado o inconsciente, su familia puede experimentar temores semejantes, expresados en forma de exigencia excesiva, reticencia a colaborar y desconfianza de los cuidadores.

                MECANISMOS DE ADAPTACION ANTE LA ENFERMEDAD

-          COLABORACION

En enfermo tiene interés por seguir viendo, colabora y soporta todas las maniobras. Suelen ser individuos que han sido bastante felices. Muchas personas responden ante la enfermedad de esta manera.

-          NEGACION

En las primeras etapas de la adaptación, frecuentemente aparece el mecanismo de la defensa de negar el propio estado. El enfermo no agradece la información, ni las recomendaciones y resta importancia a los síntomas. Puede mostrarse preocupado por problemas insignificantes y menospreciar los realmente graves

La alegría injustificada o la falta de interés también indican negación. A muchas personas mayores no les gusta hablar con sus coetáneos para evitar identificarse con ellos.

-          IRA Y HOSTILIDAD

Los pacientes que defienden de otros para sus actividades cotidianas son propensos a un carácter dominante y violento. Los episodios de violencia suelen presentarse cuando el paciente se le obliga, se les somete a normas muy estrictas, o se quiebra su intimidad..

En enfermos puede sentirse irritado, resentido o furioso. Deben tenerse en cuenta las pistas de comunicación no verbal, como puños apretados, miradas y tonos de voz. Puede mostrarse discutidos, exigente, desafiante, despectivo o sarcástico. Critica continuamente a sus cuidadores y ataca a las personas de quien depende. Puede llegar a actuar de forma violenta, arrojando la vendeja de la comida vociferando.

A menudo, la ira se descarga sobre alguien o algo diferente de lo que origina la frustración, y con más probabilidades de que replique. Un paciente puede estar muy molesto con su médico, pero se atreve a quejarse por temor a recibir peor atención, por lo que grita al auxiliar. Este tipo de conducta aumenta la frustración del paciente que se siente incomprendido, generándose un círculo vicioso.

-          REBELDIA

La actitud de rebelión y dominación puede ser índice de inseguridad. El enfermo aprovecha cualquier ocasión para arrojar sus temores y acepta con dificultad la dependencia necesaria para mantener reposo o tomar medicación prescrita.

-          EXIGENCIA Y DEMANDA

La necesidad de adaptación, de sentirse valioso y diferente se demuestra por un poderoso deseo de atraer la atención y el interés. El paciente exigente llama frecuentemente al personal y lo monopoliza con conversaciones extensas. Todo ello encubre una necesidad de ser aceptado.

Debe tenerse en cuenta que un enfermo ansioso, que demanda continuamente, puede sentir realmente los síntomas que refiere. Sin embargo, si se intentan satisfacer todos los requerimientos de dependencia del paciente se encuentra que este es insaciable, y conseguir el equilibrio es difícil.

-          AISLAMIENTO E INTROVERSION

El paciente se retrae y evita la relación con los demás, pasa largos ratos durmiendo, o con las puertas cerradas, y no quiere compartir sus sentimientos.

Un cierto grado de aislamiento es necesario en la adaptación a la enfermedad, pero se convierte en conducta patológica cuando se intensifica o prolonga por exceso. Un paciente que sienta triste o abandonado puede dejar de luchar.

-          DEPENDENCIA Y REGRESION

La incapacidad para la autosuficiencia dificulta la toma de decisiones sobre le futuro, y propicia la renuncia a la propia responsabilidad. Algunas personas mayores delegan esta, completamente en los profesionales o familiares. Son enfermos dependientes que buscan dirección, lo que refuerza su convicción de que son incompetentes e irresponsables.

Pueden aparecer conductas regresivas con comportamientos infantiles, como incontinencia de esfínteres, negación para comer o tomar las medicinas, etc.

Los pacientes que se encuentra a gusto en este estado pueden querer continuar en el indefinidamente.

 

RELACIONES ENTRE EL PROFESIONAL Y LAS PERSONAS MAYORES

 

Las actuaciones técnicas tienen que acompañarse de una buena practica profesional. La relación que se establece con el enfermo no ha ser fruto de la casualidad. El paciente aporta necesidades y nuestro deber es ofrecer capacidad profesional.

El personal sanitario que se dedica al cuidado de personas mayores a menudo adopta conductas inadecuadas que debemos evitar:

·         Una actitud extendida, reflejo de un prejuicio social, es tratar a los ancianos como si fueran niños irresponsables, asumiendo conductas paternalistas y compasivas, negándoles su individualidad y su capacidad como interlocutores válidos. Es frecuente escuchar expresiones como pobrecillo, que lastima, esta actitud se intensifica cuando el estado físico o mental del paciente está muy deteriorado.

·         En nuestra sociedad predomina el culto a la juventud. Para los que aun no han llegado a ella, la vejez es la vejez de los otros: la persona mayor que esta ante nuestros ojos, ha sido siempre así, no tiene pasado.

·         A los ancianos se les considera gruñones, desvalidos, tontos, egoístas, decadentes o machacones, atributos que ellos mismos aceptan como propios, jóvenes y adultos, incluidos profesionales de la salud, y casi siempre con buena intención, deciden sobre la vida de las personas mayores y adoptan actitudes de autoridad que intensifican la dependencia y deterioran la confianza en el enfermo.

·         No es raro caer en la tentación de criticar, sermonear, dar consejos o formular expresiones de falsa tranquilización como no se preocupe. No pasa nada, esta usted muy bien. Las pistas de comunicación no verbal inadecuadas pueden ser muy contraproducentes (falta de contacto visual, posiciones que delatan prisa, etc.).

·         En ocasiones se fomentan y apoyan mecanismos de adaptación inadecuados, como actitudes de negación e intromisión, o no se disminuye gradualmente la protección, fomentándose en cuadros de dependencia.

·         Violar la distancia afectiva que permita mantener la objetividad, puede llevar a obtener situaciones ambiguas y difíciles de resolver (demanda de supe rproteccion y trato especial, o manifestaciones obscenas).

·         Existe cierta tendencia a interrumpir las manifestaciones de dolor o el silencio, tanto de los pacientes como sus familiares cuando, en realidad, son mecanismos de adaptación completamente normales que facilitan el desahogo.

·         El profesional sobrecargado del trabajo puede sentirse frustrado o herido ante ciertas conductas del paciente, y mostrarse iracundo, hostil o indiferente. Es posible que le personal sanitario se sienta incomodo en el manejo de personas mayores con determinadas enfermedades, por su dificultad, a sus propios miedos. La manifestación directa de este disgusto hacia el paciente es inaceptable, pero no reconocerlo podría causar evitación y mala práctica profesional.

 ACTITUD CORRECTA

Las personas mayores deben recibir cuidados de calidad, con el mismo apoyo que el resto de los individuos, sin discriminación de su edad. Aunque en muchos casos no puedan recuperar totalmente la salud, siempre han de aportarse las medidas que garanticen su bienestar y confort.

Es preciso que el profesional conozca y comprenda los mecanismos de los que el paciente dispone para enfrentarse a la enfermedad y domine sus sentimientos, en lugar de tomar represarías o retraerse. No hay que olvidar que un paciente ansioso o difícil esta manifestando conflictos no resueltos.

Cuando el profesional sienta desamparo y desesperanza, debe compartirlos con sus compañeros de equipo, para mantener su propio equilibrio.

El contacto con ancianos plantea obligadamente la transitoriedad de la vida, provoca sentimientos de angustia e impotencia que, una vez asumidos, permitan una relación enriquecedora.

 

RECOMENDACIONES UTILIS DE LA VIDA DIARIA

·         Aceptar a la persona como es, sin juicios ni críticas.

·         Actuar de forma serán y competente, dar un trato respetuoso, amable y humano, pero con cierta firmeza.

·         Llamar al anciano por su nombre, con el tratamiento de usted y personalizando su asistencia en el mayor grado posible. El tuteo no es conveniente salvo si lo pide el enfermo.

·         No utilizar una jerga infantil para hablar (bonito, guapo), es humillante y puede menoscabar la autoestima del anciano, ya comprometida por su incapacidad y dependencia. No dar muestras excesivas de confianza a una persona desconocida, por el hecho que sea mayor y este en una situación de indefensión.

·         El profesional debe identificarse por su nombre y categoría, sobre todo ante pacientes con visión disminuida que dificulte el reconocimiento inmediato. Es bueno que el paciente sea atendido siempre por el mismo personal.

·         Respetar la individualidad de los ancianos, ya que no son todos iguales, aunque físicamente se parezcan. Su aspecto puede mostrarles feos y frágiles, pero algunos tienen una gran agilidad y lucidez mental, un gran sentido del humor y una personalidad que les hace únicos y diferentes entre si. No tiene por que opinar y reaccionar igual, es un error presuponer sus pensamientos.

·         Estar disponible para escuchar, apoyar y aclarar. No se pide solucionar los problemas, sino facilitar que el paciente tome sus propias decisiones. Afirmaciones abiertas como: parece usted triste, esto debe ser muy difícil, pueden favorecer la comunicación. Se ha de dedicar tiempo y mostrar interés por las preocupaciones del paciente y su familia, siempre que estos deseen conversar.

·         El anciano suele responder con calma, intercalando pausas. La conversación ha de estar libre de prisas y presiones, dejando tiempo suficiente para las respuestas. Una persona que habla despacio, o que en algunos momentos eta confusa, no tiene por qué dar información incorrecta.

·         Contestar las preguntas sencillas. Breve u lentamente. Demasiada información puede crear confusión.

·         Mantener el contacto visual y táctil con el paciente, por ejemplo, tomándole una mano, cuando se hable con él. Dirigirse directamente al enfermo y no a su acompañante, evitando que se mantenga a su alrededor conversaciones que no le impliquen.

·         No elevar la voz, a menos, que el anciano tenga una hipoacusia. Hablar en tono bajo y reducir los estímulos ambientales.

·         Los pacientes inconscientes deben ser tratados como si estuvieran despiertos, es decir, llamándoles por su nombre y explicándoles los cuidados que se llevan a cabo, utilizando un tono de voz suave y tranquilizador.

·         El paciente recién ingresado necesita una buena acogida y que se le proporcione la información necesaria sobre el medio físico que le rodea (localización de los baños, timbre, luz, barandillas, etc.). Presentarles a sus compañeros una mayor confianza.

·         Respetar la intimidad, con una retirada discreta en el momento oportuno, en el baño, cuando el anciano reciba visitas.

·         Establecer un plan de cuidados que se desarrolle de forma sistemática. Esto permite que el anciano conozca su horario de actividades, y le proporcione seguridad. Los objetivos planteados deben ser modestos y a corto plazo. Se tendrán en cuenta sus hábitos y preferencias hasta donde sea posible.

·          Estimular al anciano para que intervenga en sus ciudades, dándole el tiempo suficiente para que complete sus actividades. Se debe ayudar solo cuando es necesario, reforzando los pequeños logros mediante el reconocimiento de su colaboración y de su experiencia. Ayudar es sinónimo de facilitar o colaborar, no de sustituir, aunque se ahorre tiempo o a veces sea imprescindible.

·         Mostrar optimismo o interés por el bienestar del anciano y su familia: la imaginación y el entusiasmo son contagiosos (realismo optimista).

LA COMUNICACIÓN CON EL PACIENTE DE ALZHEIMER

Habitualmente en el envejecimiento se entorpece el habla del anciano y también su proceso de entendimiento. A veces tienen dificultades para encontrar la palabra adecuada pero estos cambios en la comunicación no perturban sus capacidades de comunicación con los demás. Hablar con una persona que sufre EA y entender lo que dice es probablemente una de las tareas más difíciles en el marco de los cuidados.

Podemos hablarles ¿estamos seguros de que no nos entiendes? Y si se prestan a lo que decimos ¿entienden realmente lo que estamos sirviendo? A los problemas propios de la edad, ya que se trata en su mayoría de personas mayores, como son los problemas sensoriales (problemas de oído, de visión y de dentadura). Por ejemplo, la utilización de aparatos auditivos. Mucho enfermo no les gusta llevarlos por lo que suelen quitárselo o apagarlos (hay que comprobar que están puestos y en perfecto uso); o la utilización de dentaduras postizas, muy frecuentes en la población anciana, los cuales pueden estar mal adaptadas y dificultar el habla. Nos encontramos también con problemas específicos de la EA como son:

·         La disfasia, es una perturbación de la capacidad de producir y entender el lenguaje. Afecta al entendimiento, al habla, a la lectura y a la escritura.

·         La disartria resulta de perturbación de la inervación de los músculos que se usan para pronunciar las palabras.

·         La afasia. La disfasia y disartria pueden mezclarse en la enfermedad de Alzheimer llegando a una afasia. Es decir, la desaparición del habla.

 

La comunicación e las fases iniciales es mas fluida, y fácil, siendo el propio enfermo el que puede informarnos. Pero a medida que el EA avanza, el dialogo con el enfermo se hará mas y más difícil: primero, olvidará como se usa el lenguaje, luego olvida el significado de las palabras, finalmente pierde el control sobre los mecanismos de articulación de sonidos para formar palabras; aun sabe lo que quiere y conserva su voluntad para expresarse y hacerse entender. Cuando se da cuenta que no puede lograrlo, sufre y puede comenzar a ponerse nervioso y gritar.

Hay que tener en cuenta que: aunque la comunicación sea difícil hay que intentar mantenerla a lo largo de la evolución de la enfermedad; esta comunicación ha variado a lo largo de la enfermedad y, sobre todo que cada enfermo es diferente de los otros, con sus propias dificultades y se debe adecuar la comunicación a las características de cada individuo.

 

¿QUE HACEMOS ENTONCES?

 

Como ya se ha dicho, es necesario conocer el enfermo y para eso necesitamos comunicarnos con él. A veces, nos quedamos sorprendidos, por todo lo que cuenta el enfermo, con la única condición de preguntarle y escucharle. Cuenta hechos de su juventud, los acontecimientos importantes de su vida-boda., bautismo de los hijos, donde hizo la mili- y de su profesión. Hay que recordar que la memoria de los hechos pasados en los enfermos de Alzheimer se mantiene intacta al iniciar l enfermedad y sigue vigente mucho tiempo. Es muy satisfactorio para el enfermo recordar su pasado y le restituye parte de su identidad.

 

A la hora de hablar con los enfermos hay que seguir ciertas reglas como:

 

·         Dedicar tiempo y escucharle, no es un interrogatorio

·         Dejar tiempo al enfermo para contestar a las preguntas antes de plantear otra. El enfermo tiene dificultades de concentración y de atención. A veces, tiene también problemas para expresarse.

·         Repetirle la pregunta si nos damos cuenta de que el enfermo no la entiende

·         No se le puede tener mucho tiempo preguntándole, el enfermo se cansa rápidamente y pierde la concentración fácilmente.

¿COMO PREPARAR LA COMUNICACIÓN?

No sirve de nada hablar a alguien que nopresta atención a lo que se le dice. Aun mas cuando a la persona a la cual va dirigida la comunicación tiene problemas de atención y concentración. Hay que advertir a su interlocutor de que Ud. Se va a dirigir hacia él, para ello:

·         Mire a la persona con la que quiere comunicarse de frente y busque el contacto de sus ojos. Si esta sentada, siéntese; si esta de pie, permanezca usted de pie también.

·         Utilice su nombre para llamarle la atención. Es importante recordarle su nombre durante la conversación y tomarle el brazo o la mano para que permanezca atenta.

·         Domine los ruidos producidos por el entorno, en particular el sonido de la radio o de la televisión.

¿COMO CAPTAR MEJOR LO QUE DICE EL ENFERMO?

·         Captar el contexto de las palabras

Em general, las palabras surgen en un contexto de mímicas y de gestos, que nos ayuda a entender el sentido que el da a sus palabras. Tenemos que estar atentos, no solo a sus palabras sino también a la expresión de sus ojos (tristes, congestionados o. al contrario, contentos; a sus muecas, a sus gestos. Cuando un enfermo dice, al final de la comida con un aire sonriente: esta comida es mala, es decir me gusta esta comida. Siempre hay que mirar al enfermo que nos habla para conocer el contexto general de lo que quiere decir.

·         Descodificar su lenguaje

A menudo, los enfermos crean para hablar y comunicar su propio lenguaje, uno nievo, unen siempre las mismas palabras- aunque no las adecuadas-para definir una cosa o una deseo.

En el curso del paseo, un enfermo usaba la palabra bus, siempre que quería comunicar su deseo de volver a casa. Y tenia su lógica. Cuando trabajaba, iba y volvía de su trabajo en autobús. Para él la palabra bus tiene el mismo sentido que casa. Con experiencia, el cuidador entiende muy bien lo que quiere decirle el enfermo.

·         Estar atento a las modificaciones debidas a la evolución de la enfermedad

A medida que evoluciona la enfermedad, las cosas se empeoran. El lenguaje se empobrece, hasta desaparecer. Las palabras que usaba el enfermo, ya no las usa. El cuidador debe estar atento a estas modificaciones y adaptarse a las nuevas perturbaciones.

 

SEÑALES DE BIENESTAR Y DE MALESTAR

El enfermo de Alzheimer no tiene la misma aptitud que nosotros de traducir su estado de bienestar o de malestar. Le faltan palabras. Ya no es capaz de formularlos. Es muy importante para el cuidador detectar señales que traducen el estado de ánimo del enfermo.

Tiene así el reflejo de sus cuidados y de la capacidad de adaptación de la persona afectada a su entorno.

 

LAS SEÑALES DE BIENESTAR

Hay que buscarlas, sobre todo, en el comportamiento de los enfermos. Se traducen como seles de bienestar una:

·         Actitud positiva. El enfermo no se queda sentado sin moverse. Es activo, toma sus propias decisiones (salir de paseo, ayudar en las tareas domésticos, participar en actividades de grupo, etc.).

·         Actitud de apoyo y efecto: el enfermo ayuda emocional a otras personas, a su cuidador, a los demás miembros de la familia y responde a las muestras de calor o afección que le proporcionan las otras personas.

·         Actitud de ayuda: es el hecho de ayudar a otras personas de forma espontánea o voluntaria. Cuando el cuidador esta realizando las tareas de la casa, por ejemplo, el enfermo le ayuda a limpiar los platos, hacer la cama, etc.

·         Actitud creativa y comprensiva: lo demuestra a través de actividades como cantar, bailar, hablar, jugar a las cartas.

De la misma forma, los enfermos tienen gran dificultad para traducir un estado de malestar (y por supuesto dar las razones).

Entre las señales de malestar se encuentran:

·         Los comportamientos específicos. En este caso, no suelen recurrir a las palabras contando lo que ocurre ni a gestor indicando donde sufren. Pero lo manifiestan como pueden. Llorando, agitándose, gritando. Frente a un comportamiento que ninguna causa evidente explica, siempre hay que buscar sistemáticamente lo que puede crear molestias físicas y dolor.

·         Estar tenso o nervioso: es la forma habitual de traducir su ansiedad, su malestar, su inseguridad.

·         A veces, el enfermo camina todo el dia, habla sin cesar, pone objetos en la boca (botones de sus prendas, hojas, tierras de las plantas). Si se encuentra en la cama, juega con las sabanas, con sus cabellos, con sus zapatillas. Es su manera de transmitir su ansiedad.

·         Aparición de tristeza: traduce a menudo la sensación de persona afectada de estar sola. No mantiene conversaciones con los demás.

·         Apatía y pasividad: los enfermos se quedan en la cama durante horas. No quieren levantarse. Se quedan sentados en una silla. Se niegan a comer o comen poco. Se niegan a beber. Reúsan toda comunicación. Cierran los ojos, dan la impresión de ser ausentes.

·         Irritación y colera: es otra forma de traducir el rechazo del entorno, la imposibilidad de darse a entender, o de lograr algo que ellos quieren, su sensación de vivir en un universo hostil.

 

Cualquiera de estos comportamientos requiere que se busque y encuentre la razón o las razones que puedan explicar tal comportamiento. Puede ser una investigación larga y de varios días. Ya encontrada la causa, se puede actuar y las cosas vuelven a su cause.

¿COMO ACTURA FRENTE A LAS DIFICULTADES?

·         El enfermo tiene problemas para encontrar las palabras adecuadas

Cuando el enfermo habla, tiene dificultad para encontrar las palabras exactas, especialmente al indicar objetos familiares o personas que conoce. Quiero el?el???. pídele que señale el objeto que quiere y nómbrelo: el vaso, quieres el vaso. Así se asegura que es realmente el vaso que quiere.

·         El enfermo usa una palabra por otra.

Quiero volver al garaje: cuando el enfermo usa una palabra por otra, no le corrija sistemáticamente, pero asegúrese que ha entendido adecuadamente, quieres volver a casa ¿eso es verdad?

·         El enfermo se para en mitad de una frase.

Quiero salir?: cuando el enfermo vacile en medio de una frase, déjele tiempo para cavarla. Repita las dos ultimas palabras que dijo para ayudarle. Quieres salir? lo que a veces le estimula para acabar la frase. Quiero salir a pasea? sino vuelve a coger el hilo de la frase cambie el tema.

·         El enfermo usa frases hechas fuera del contexto

Si el enfermo emplea frases hechas fuera del contexto o algunas palabras sueltas (si, no, gracias, etc.) fuera del contexto, trate de captar su pensamiento basándose en la situación del momento.

·         El enfermo tiene problemas de expresar su pensamiento.

Como el enfermo tiene dificultad para expresar su pensamiento, lo resume en pocas palabras. Por ejemplo, le dirá: casa, metro, para decirle que quiere volver a casa en metro. Asegúrese que ha comprendido bien diciéndole lo que cree que esta pensando (tu quieres volver a casa en metro). Esta confirmación evitara desencadenar una reacción desmesurada, frecuente cuando tiene la sensación de no ser comprendido.

·         El enfermo habla de si mismo, diciendo él o ella

Ocurre a menudo en la fase avanzada de la demencia. El cuidador debe entender que el o ella es el enfermo mismo. Cuando el enfermo dice: el tiene hambre, le preguntaremos: ¿tienes hambre. En general la respuesta es positiva y el problema resuelto. Al no encontrara la palabra adecuada, el enfermo usa la palabra que tiene el sentido opuesto. Es frecuente el uso del No para decir Si o al inverso. ¿quieres hacer pis? No. Y el enfermo se moja ¿quieres bebe agua? Si. Y cuando le damos el vaso de agua lo tira al suelo.

 

 

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